Antes de rehacer tu web con IA, descárgala entera
Por Jesús Porres · Publicado el 26 de septiembre de 2026
El fallo está en la primera frase del prompt
Un fontanero de Alboraia me enseñó la web que le había generado una IA en una tarde. Moderna, rápida y completamente vacía. Había abierto el chat, había escrito «hazme una web para mi empresa de fontanería en Valencia» y se había quedado con lo que salió. Por el camino se dejó doce años de textos, la página de urgencias que era la que de verdad le traía llamadas y hasta el nombre comercial con el que le conoce el barrio.
La IA no lo hizo mal. Hizo exactamente lo que le pidió. Le diste tres palabras de contexto y te devolvió una web de tres palabras de contexto.
Dale la web entera, no el nombre del negocio
La corrección cabe en una frase: antes de pedir el rediseño, descarga tu web actual completa a una carpeta de tu ordenador y entrégale esa carpeta al agente.
Con HTTrack, con el comando wget --mirror o con el exportador de tu gestor de contenidos acabas con una carpeta que contiene el HTML de cada página, las hojas de estilo, las imágenes y, sobre todo, los textos. Esa carpeta se abre en Claude, en Cursor o en el agente que uses, y la instrucción cambia de naturaleza: «analiza todo lo que hay aquí dentro y vuelve a hacerme la web desde cero».
A partir de ahí la IA ya no inventa un negocio plausible. Reorganiza el tuyo.
Qué se gana con ese cambio de orden
Cuatro cosas concretas, y todas se notan el mismo día:
- Conservas los textos de servicio que llevabas años puliendo, los de la clínica dental de Benimaclet o los del despacho que trabaja extranjería en Ruzafa.
- No reescribes desde cero lo que ya te traía visitas, que es la forma más silenciosa de perder posiciones en un rediseño.
- La IA ve la estructura de verdad y corrige lo que encuentra mal: títulos duplicados, jerarquía de encabezados rota, páginas sin un H1 claro.
- Te ahorras el briefing. En lugar de explicarle a qué te dedicas, se lo enseñas.
Ese último punto es el que más subestima la gente. Media hora explicándole a una máquina lo que ya está escrito en tu propia web es media hora tirada, y encima lo cuentas peor de lo que lo cuenta tu página de servicios.
El orden correcto, y lo que sigue mandando tú
La IA trabaja sobre lo que había. Las decisiones de negocio siguen siendo tuyas: qué servicio va primero, qué zonas quieres cubrir este año, qué precio enseñas y cuál no. Ningún agente sabe eso, por muy bien que le hayas dado el contexto.
Si todavía estás en la fase de decidir si merece la pena mover la web, el razonamiento completo lo tienes en por qué cada vez menos webs nuevas nacen en WordPress. Y antes de dar por buena la versión nueva, piensa en el día después: quién toca esos textos cuando cambies de horario o de teléfono, algo que desarrollo en quién edita una web hecha con IA.
Tres pasos para esta semana
- Baja tu web a una carpeta.
HTTrack,
wget --mirroro el exportador de tu gestor. Comprime la carpeta y guárdala aparte: aunque no rehagas nada, ya tienes una copia de seguridad de todo lo escrito. - Abre esa carpeta en el agente.
Pídele que analice el contenido, que te diga qué falla en estructura y en SEO local, y que proponga la web nueva en HTML semántico. Que trabaje sobre lo que ve, no sobre lo que supone.
- Revisa direcciones y textos antes de publicar.
Página por página: misma URL o redirección montada, teléfono correcto, servicios en el orden que a ti te interesa. Publicar sin esta pasada es donde se pierden las posiciones.
Hazlo en ese orden y el rediseño deja de ser una apuesta. Tu web nueva parte de lo que ya funcionaba, y lo que la IA aporta es lo que sabe hacer bien: ordenar, limpiar y modernizar un material que alguien le ha puesto delante.
Preguntas frecuentes sobre rehacer tu web con IA
¿Con qué descargo mi web entera a una carpeta del ordenador?
Con HTTrack si prefieres una ventana con botones, o con el comando wget --mirror si te manejas en la terminal. Si tu web está en un gestor de contenidos, el propio exportador te vale igual. Lo que buscas es una carpeta con el HTML de cada página, las hojas de estilo y las imágenes. Con eso ya tienes el material para trabajar.
¿Voy a perder posiciones en Google al rehacer la web así?
El riesgo grande no es el diseño nuevo, son las direcciones. Si cada página conserva su URL y su texto principal, el cambio suele pasar sin sobresaltos. Si la nueva estructura mueve páginas de sitio, hay que montar redirecciones una a una antes de publicar. Esa parte no la dejes en manos de la IA sin revisarla tú.
Mi web tiene diez años y está anticuada, ¿me sirve igual?
Sirve incluso más. El diseño de una web vieja se tira sin pena, pero los textos de servicio, los nombres de tus zonas de trabajo y las preguntas que llevas años contestando valen mucho. Justo eso es lo que la IA no puede inventarse y lo que se pierde cuando arrancas de cero con un prompt de dos líneas.
Antes de rehacer nada, mira qué tienes que conservar
Pide la auditoría gratuita y te decimos qué páginas de tu web actual están trayendo visitas y llamadas hoy, para que el rediseño no se las lleve por delante sin que nadie se entere.
Si prefieres que la web nueva la montemos nosotros con ese material, es justo lo que hacemos en diseño web.