El artículo que publicas y dejas solo
Por Jesús Porres · Publicado el 1 de septiembre de 2026
Publicar y desaparecer
La escena se repite en casi todas las webs de servicios que auditamos. El dueño publica su entrada del mes, la comparte por WhatsApp, la mira dos veces en la semana siguiente y no vuelve a tocarla nunca. La entrada se queda ahí, colgando del listado del blog, hasta que la siguiente publicación la empuja hacia abajo y desaparece de la vista de todo el mundo, incluida la de Google.
Ese artículo nace huérfano. Ninguna otra página de la web lo señala, así que no recibe nada de la autoridad que tú ya has acumulado en los años que llevas online. Arranca desde cero, y desde cero se tarda mucho.
Lo que hace un enlace interno que no hace nada más
Cuando una página tuya que ya recibe visitas de Google enlaza a la nueva, pasan dos cosas a la vez. La primera es de rastreo: hay un camino que lleva hasta ella desde un sitio que Google visita a menudo, así que la encuentra antes. La segunda es de contexto: el texto que rodea al enlace le dice de qué va esa página antes incluso de leerla entera.
Nada de esto lo consigue el listado del blog. El listado es una lista, no un contexto. Y el menú tampoco, porque enlaza siempre a lo mismo desde todas partes. La señal útil está en un párrafo de un artículo que trata de un tema vecino y que, de forma natural, remite al nuevo.
De dónde sacar el enlace
No hace falta herramienta de pago. Entra en Search Console, ordena tus páginas por clics de los últimos tres meses y quédate con las cinco primeras. Esas son tus páginas fuertes, aunque a ti te parezcan viejas o poco lucidas. De ahí es de donde tiene que salir el enlace hacia la entrada nueva.
La condición es que la relación entre los dos textos sea real. Si tienes una clínica dental en Valencia y publicas algo sobre el precio de un implante, el enlace natural sale de tu página de implantología o del artículo sobre financiación, no de la entrada de la campaña de Navidad. Cuando hay que forzar la frase para meter el enlace, casi siempre es que ese enlace no tocaba.
El texto del enlace también trabaja
Ese trozo de frase que se convierte en enlace es una descripción, no un adorno. Debe contener la búsqueda por la que quieres que aparezca la página nueva, o acercarse mucho a ella, dentro de una frase que se lea normal. El «más información aquí» no aporta nada, porque describe el acto de pulsar en lugar de describir el destino.
Y hazlo el mismo día que publicas. No es una tarea de mantenimiento para el trimestre que viene: son cinco minutos, y son los cinco minutos que separan un artículo que arranca de uno que se queda esperando meses a que alguien lo encuentre por casualidad.
Los otros dos agujeros del mismo problema
El enlace huérfano casi nunca viene solo. Suele aparecer en webs donde también hay varias entradas peleando por la misma búsqueda, algo que expliqué en dos páginas tuyas peleando por la misma búsqueda, y donde se publica por calendario más que por criterio. Sobre eso segundo va menos páginas y mejores, que es la otra cara de esta misma moneda: cuantas menos entradas tengas, más fácil es que cada una reciba sus enlaces y no se quede descolgada.
Tres pasos para esta semana
- Haz la lista de tus cinco páginas fuertes.
Search Console, últimos tres meses, ordenado por clics. Guárdala a mano: la vas a usar cada vez que publiques algo nuevo.
- Busca tus entradas huérfanas.
Coge las últimas seis publicaciones y comprueba, una a una, si alguna otra página del sitio las enlaza dentro del texto. Las que no, ya tienes tarea.
- Convierte el enlace en parte de publicar.
Que la entrada no se dé por terminada hasta que sale enlazada desde al menos una página de la lista, con un texto que describa el destino.
Si quieres que miremos cómo está repartida la autoridad dentro de tu web y qué páginas están descolgadas, lo revisamos en la auditoría SEO gratuita y te decimos por dónde empezaríamos.
Preguntas frecuentes sobre los enlaces internos
¿Cuántos enlaces internos necesita un artículo recién publicado?
Con uno bien colocado ya cambia la situación, y dos o tres son suficientes para casi cualquier web de servicios. Lo que decide no es la cantidad, es de dónde salen: un enlace desde una página tuya que ya recibe visitas de Google vale más que diez desde entradas que no las tiene nadie. Añade el resto con el tiempo, según vayas publicando cosas afines.
¿Qué texto pongo en el enlace interno?
El texto del enlace debe describir lo que el lector va a encontrar y contener, o acercarse mucho, a la búsqueda por la que quieres que ese artículo aparezca. Si la entrada nueva va sobre urgencias de fontanería en Valencia, enlázala con esas palabras dentro de una frase normal. Evita el «haz clic aquí» y evita repetir el mismo texto exacto en todos los enlaces que apunten a esa página.
¿No basta con que salga en el menú y en el listado del blog?
Ayuda a que Google lo encuentre, pero poco más. El listado del blog empuja la entrada hacia abajo en cuanto publicas la siguiente, y ni el menú ni el listado dan contexto sobre de qué trata la página. Un enlace metido dentro del texto de un artículo relacionado sí lo da, y por eso pesa distinto.
Que lo que publicas empiece a rendir
Pide la auditoría gratuita y miramos tu blog entero: qué entradas están descolgadas, desde qué páginas convendría enlazarlas y cuáles merece la pena fusionar en lugar de rescatar.
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