Qué estás pagando en una web ahora que la IA la produce en horas
Por Jesús Porres · Publicado el 25 de septiembre de 2026
La pregunta que sale siempre al final de la reunión
Hablamos de servicios, de barrios, de a quién quiere el cliente al teléfono. Y cuando ya nos estamos levantando llega la pregunta de verdad: si ahora la web la monta una máquina en un rato, ¿no debería costar cuatro duros? Es legítima y merece una respuesta honesta. El precio ha bajado. Lo que no ha bajado en la misma proporción es lo que vale tener la web funcionando.
Un dentista de Benimaclet, una asesoría de Ruzafa y un fontanero que cubre l'Horta piden tres presupuestos cada uno y les llegan números que van de mil euros a cinco mil sin que nadie les explique de dónde sale la diferencia. Te la explico yo.
Ha bajado el coste de producir, no el valor de tener
Maquetar era la parte cara. Alguien colocando secciones, peleando el diseño en móvil, corrigiendo el gestor de contenidos. Eso que antes ocupaba veinte horas hoy se resuelve en cinco, y encima sale mejor: estructura ordenada, datos estructurados y una velocidad decente desde el primer día. Es una mejora real y es justo que se te note en la factura.
Lo que no ha cambiado ni un gramo es lo que esa web vale para ti. Una página que te deja seis presupuestos al mes vale lo mismo tanto si se produjo en cuarenta horas como en cuatro. Tu cliente no llama porque el código estuviera bien escrito. Llama porque encontró lo que buscaba y le pareció que sabías de lo suyo.
Por eso el presupuesto calculado a tanto la hora es mal indicador también para ti. Cinco horas de trabajo a cincuenta euros la hora son doscientos cincuenta euros. Con ese número nadie te sostiene una revisión, una garantía ni una llamada seis meses después. El proveedor que lo firma se acaba yendo, y tú te quedas con una web y sin nadie detrás.
Los rangos razonables para un negocio local
Estos son los tramos en los que se mueve hoy el trabajo bien hecho para una pyme de servicios en España:
- Landing de captación de una página: entre 600 y 1.200 euros.
- Web corporativa de cinco a ocho páginas con blog: entre 1.500 y 3.500 euros.
- Web con SEO local inicial, ficha de Google y on-page: entre 2.000 y 4.500 euros.
Ya están por debajo de lo que costaba lo mismo hace unos años. No porque nadie haya recortado su margen ni la calidad de lo que entrega, sino porque producir cuesta menos. Si un presupuesto se te va muy por debajo de ese suelo, la pregunta no es cuánto te has ahorrado, sino qué han quitado para llegar ahí.
Lo que pagas de verdad es el criterio
Criterio es que alguien se siente contigo y entienda qué servicio te deja margen y cuál te come el día. Que decida que necesitas cuatro páginas de servicio y no una que lo mezcle todo. Que elija las búsquedas por las que te vas a pelear, que no siempre son las que tú dirías. Y que lea línea a línea lo que la máquina ha escrito sobre tu negocio, porque escribe con mucho aplomo horarios, barrios y titulaciones que no tienes.
Una web generada sin ese filtro es barata el primer día y cara el segundo. Se publica, no la encuentra nadie, el dueño concluye que el SEO no sirve y a los ocho meses toca rehacerla entera. Sobre por qué la producción ha cambiado tanto lo conté en adiós a WordPress, y sobre quién se queda al mando después de la entrega, en quién edita una web hecha con IA.
El precio cerrado también te protege a ti
Si te presupuestan por horas, el riesgo lo asumes tú: cada imprevisto engorda la factura y no tienes forma de comprobar si esas horas hacían falta. Con un paquete cerrado sabes desde el principio qué pagas y qué recibes, y si el trabajo se complica no es asunto tuyo. Precio fijo y alcance escrito, en ese orden.
Qué pedir por escrito antes de firmar
- El alcance, en número de páginas y con nombre.
No «web corporativa», sino inicio, cuatro servicios, contacto y aviso legal. Lo que no esté en esa lista se cobrará aparte, y conviene saberlo antes.
- Quién revisa lo que produce la máquina.
Que te digan qué persona lee los textos antes de publicar y comprueba que tus datos, tus servicios y tu zona de trabajo son los de verdad.
- Qué pasa el día después de la entrega.
Quién cambia un precio, quién añade un servicio nuevo, cuánto cuesta y en cuánto tiempo se hace. Sin eso, la web se te queda congelada el mes tres.
Con esas tres respuestas encima de la mesa, comparar dos presupuestos deja de ser comparar dos cifras sueltas. Y casi siempre el que parecía caro resulta ser el único que incluía la parte que hace sonar el teléfono.
Preguntas frecuentes sobre el precio de una web con IA
Si la IA la monta en horas, ¿por qué no me cuesta cuatro duros?
Porque lo que ha bajado es el coste de producir la web, no el valor de tenerla. La parte que la IA acelera es la que menos decide si te entra trabajo: colocar secciones y dejarlo bien en el móvil. La parte que sigue costando dinero es la de antes y la de después, o sea, decidir qué páginas necesitas, con qué búsquedas te vas a jugar el mes y revisar una por una las cosas que la IA ha escrito de tu negocio.
¿Cuánto debería costarme una web para mi negocio local?
Para un negocio local, una landing de captación de una página se mueve entre 600 y 1.200 euros. Una web corporativa de cinco a ocho páginas con blog, entre 1.500 y 3.500 euros. Y una web con el SEO local inicial incluido, es decir, ficha de Google y trabajo on-page, entre 2.000 y 4.500 euros. Si un presupuesto se sale mucho por abajo, mira qué parte del trabajo han quitado para llegar a ese número.
¿Cómo sé si un presupuesto barato me va a salir caro?
Por lo que no pone. Pide por escrito cuántas páginas entran y cuáles, quién revisa los textos que produce la IA antes de publicarlos, y qué pasa el día después de la entrega: quién edita un precio, quién añade un servicio nuevo y qué cuesta. Un presupuesto que no contesta a esas tres cosas no es más barato, es más corto.
Antes de firmar, que alguien mire el presupuesto contigo
Pide la auditoría gratuita y miramos qué necesita tu negocio de verdad: cuántas páginas, con qué búsquedas y qué parte del presupuesto que te han pasado está pagando el trabajo que hace sonar el teléfono.
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